Me pregunto qué es conveniente enseñar en los centros educativos. Pienso que podría ser una combinación de hechos por un lado, de estímulos para que la otra parte llegue a sus propias conclusiones... y de más estímulos para que cuestione estas mismas conclusiones por otro.
Una y otra vez a lo largo de la historia se comprueba que lo que se tenía por seguro en realidad no lo era. Esto ha sucedido con asuntos que parecían evidentes: el carácter absoluto del tiempo, la posibilidad de medir algo con cualquier precisión, la posición central de la Tierra en el cosmos, la supuesta gran diferencia entre un hombre y un simio… ¿No es esto una buena razón para cuestionar lo que hoy da uno por seguro?
Otra razón para hacerlo es la posibilidad de que muchos de los problemas con los que hoy nos enfrentamos se deriven precisamente de la aplicación de principios erróneos que no se han reconocido como tales, principios que además no se investigan ni se cuestionan.
Una persona necesita conocimientos para vivir, y quizá también creencias. Además de proporcionar los primeros, la educación debería servir también para invitar a ser muy consciente de las fronteras entre unos y otras, a saber reconocer qué son hechos y qué no, y a extraer las consecuencias. Sería una tragedia que muchos de los sufrimientos de los hombres vinieran por mantener creencias que ninguno de ellos ha comprobado ni comprendido, creencias que se convierten en regentes de muchos aspectos de la vida cuando quizá paradójicamente ni siquiera se correspondan con los hechos.
Cualquiera puede comprender la utilidad inmediata del conocimiento de hechos frente a las creencias, y por tanto habrá que buscar en ciertas necesidades psicológicas el origen del fomento de las mismas. La necesidad de suprimir el miedo a lo desconocido es una de ellas. Ahora bien, si el miedo desapareciera sin intervención de las creencias, también desaparecería la necesidad de éstas para evitarlo, y con ello también el riesgo de introducir un desorden esencial en la vida.
Considero por ahora que el análisis de estas cuestiones es fundamental en la educación de los hombres.
Sunday, March 19, 2006
Sunday, January 15, 2006
El Andamio
No he cambiado todavía el andamio que levanté para hacerme la casa. Es verdad que todavía no está terminada, en parte porque el plan inicial se ha ido modificando con el tiempo: ahora somos más de familia, y también he pensado en hacer un pequeño taller quitándole espacio a una habitación. El caso es que no he adaptado el andamio a estas nuevas necesidades, y aunque he pasado mucho tiempo sin plantearme esta cuestión, las molestias de todo tipo acumuladas a lo largo de los años por algo ya inútil me han forzado a pensar un poco sobre el asunto.
Creo que mi resistencia a cambiar las partes innecesarias del andamio viene de la gran inversión emocional que hice en su día, cuando pensé en lo bonita y cómoda que iba a ser mi casa, lo feliz que iba a ser en ella con mi familia y la sensación de plenitud que me embargaría. Luego, con la naturalidad de estas cosas, uní sin pensar esa felicidad imaginada al andamio, que era lo que tenía entre manos en ese momento. Esta asociación emocional ha sido tan fuerte que me ha llevado a rechazar siempre cualquier consejo para modificar el andamio.
Ahora que lo he considerado un poco me sorprenden mis reacciones, que más o menos se pueden desglosar así: al escuchar una crítica primero me embarga una gran desazón, y luego replico de forma más o menos automática defendiendo mi andamio. La primera fase es tan corta que ha estado pasando desapercibida todo este tiempo.
Ahora empiezo a ver, cuando estoy solo y sereno, que estoy condicionado por el temor a que se rompa mi querida dependencia emocional, construida y cultivada durante años. Veo también que el andamio es un símbolo de esta dependencia, y que soy por tanto doblemente dependiente: de la emoción y de su símbolo. Así, en vez de escuchar sin prejuicios a los que me hablan del asunto, el andamio se pone delante y activa mi respuesta. Claro, yo no admito todo esto delante de ellos, y siempre encuentro muchas razones putativas para rebatirlos.
Me doy cuenta ahora de la bondad de sus argumentos, pero también de que no puedo deshacerme fácilmente del andamio y de lo que representa, incluso cuando me dicen cómo ese apego innecesario me dificulta la vida, sea porque me topo con él al salir, sea porque me hace ser víctima fácil de una cohorte de aprovechados que se benefician de mi adicción: pintores de andamios, fabricantes de barras planchas y anclajes, montadores y sobre todo, hombres de publicidad que me arengan sobre las bondades intrínsecas de los andamios.
Como primer paso para recobrar mi libertad de actuación tendría que mirar de frente a mi dependencia. Pero debo reconocer que prefiero escuchar los mensajes que la refuerzan, y rodearme de personas proclives a atribuir perennidad a los andamios, y leer los libros escritos por ellas.
Además, con el paso de los días me he acostumbrado a ver el andamio a través de las ventanas, con esa manera tan especial que tiene de dividir las vistas en cuadraditos y de ocultar ciertas cosas, y ello aunque no sea natural ver el paisaje fragmentado.
Y es que construir una casa no es fácil ni rápido, y por eso su disfrute completo se ve lejano. Dejo así que el andamio me anticipe entonces un poco de esa felicidad futura, aunque tropiece con él de vez en cuando...
Creo que mi resistencia a cambiar las partes innecesarias del andamio viene de la gran inversión emocional que hice en su día, cuando pensé en lo bonita y cómoda que iba a ser mi casa, lo feliz que iba a ser en ella con mi familia y la sensación de plenitud que me embargaría. Luego, con la naturalidad de estas cosas, uní sin pensar esa felicidad imaginada al andamio, que era lo que tenía entre manos en ese momento. Esta asociación emocional ha sido tan fuerte que me ha llevado a rechazar siempre cualquier consejo para modificar el andamio.
Ahora que lo he considerado un poco me sorprenden mis reacciones, que más o menos se pueden desglosar así: al escuchar una crítica primero me embarga una gran desazón, y luego replico de forma más o menos automática defendiendo mi andamio. La primera fase es tan corta que ha estado pasando desapercibida todo este tiempo.
Ahora empiezo a ver, cuando estoy solo y sereno, que estoy condicionado por el temor a que se rompa mi querida dependencia emocional, construida y cultivada durante años. Veo también que el andamio es un símbolo de esta dependencia, y que soy por tanto doblemente dependiente: de la emoción y de su símbolo. Así, en vez de escuchar sin prejuicios a los que me hablan del asunto, el andamio se pone delante y activa mi respuesta. Claro, yo no admito todo esto delante de ellos, y siempre encuentro muchas razones putativas para rebatirlos.
Me doy cuenta ahora de la bondad de sus argumentos, pero también de que no puedo deshacerme fácilmente del andamio y de lo que representa, incluso cuando me dicen cómo ese apego innecesario me dificulta la vida, sea porque me topo con él al salir, sea porque me hace ser víctima fácil de una cohorte de aprovechados que se benefician de mi adicción: pintores de andamios, fabricantes de barras planchas y anclajes, montadores y sobre todo, hombres de publicidad que me arengan sobre las bondades intrínsecas de los andamios.
Como primer paso para recobrar mi libertad de actuación tendría que mirar de frente a mi dependencia. Pero debo reconocer que prefiero escuchar los mensajes que la refuerzan, y rodearme de personas proclives a atribuir perennidad a los andamios, y leer los libros escritos por ellas.
Además, con el paso de los días me he acostumbrado a ver el andamio a través de las ventanas, con esa manera tan especial que tiene de dividir las vistas en cuadraditos y de ocultar ciertas cosas, y ello aunque no sea natural ver el paisaje fragmentado.
Y es que construir una casa no es fácil ni rápido, y por eso su disfrute completo se ve lejano. Dejo así que el andamio me anticipe entonces un poco de esa felicidad futura, aunque tropiece con él de vez en cuando...
Sunday, September 19, 2004
Something inside
I want to show something to you
I may say you already have it
It lies deep within, but close enough
for you to watch very quietly
This wonder has no proper name
yet it contains all names known
It knows all about life and death
not being itself born or unborn
I want you to watch this, my dear
for its contemplation dazzles
to such an extreme, that I´d say
your worries will never appear
Open your eyes fully to life
Don´t judge this that you see
You deserve to share this joy
You are what you are within
I may say you already have it
It lies deep within, but close enough
for you to watch very quietly
This wonder has no proper name
yet it contains all names known
It knows all about life and death
not being itself born or unborn
I want you to watch this, my dear
for its contemplation dazzles
to such an extreme, that I´d say
your worries will never appear
Open your eyes fully to life
Don´t judge this that you see
You deserve to share this joy
You are what you are within
Más aire, más noche
No te has ido desde ayer
Líneas rojas en tus alas
me hacen percibir de pronto
el perfil adusto de una mujer egipcia
Mi pequeña compañera,
inmóvil pero bien viva
la exaltación me ha sumergido
en el vacío primordial de la noche
Et maintenant...
La plage de Sète est longue,
Plus de sept minutes tu sais...
Je rigole avec Fernande
(le nom est affreux mon Dieu!)
Une petite Déesse
Sans rien demander me touche
Oh qu´ils sont doux les arcs de sa bouche!
Elle fait des cadeaux de rève!
Le témoin: un vent nocturne
qui vient de France, oui
Je me laisse aller bien sûr
Souffle, souffle depuis Paris!
Líneas rojas en tus alas
me hacen percibir de pronto
el perfil adusto de una mujer egipcia
Mi pequeña compañera,
inmóvil pero bien viva
la exaltación me ha sumergido
en el vacío primordial de la noche
Et maintenant...
La plage de Sète est longue,
Plus de sept minutes tu sais...
Je rigole avec Fernande
(le nom est affreux mon Dieu!)
Une petite Déesse
Sans rien demander me touche
Oh qu´ils sont doux les arcs de sa bouche!
Elle fait des cadeaux de rève!
Le témoin: un vent nocturne
qui vient de France, oui
Je me laisse aller bien sûr
Souffle, souffle depuis Paris!
Sunday, September 12, 2004
Sweet Angel of Love
We need you, Sweet Angel of Love
Even if your wings are crippled
you still have much to give us all
We long for what is more needed...
Let me untie the subtle knot
that stifles your gentle heart
I´ll say “let it be no more,
release this noble soul at once,
For her owner has the power
of Heavens here on Earth
Only she´s forgotten a bit
that Eternity is with her”
And by kissing your holy eyes
with the whole Universe above
you will surely realize
that you did not ever fall
Even if your wings are crippled
you still have much to give us all
We long for what is more needed...
Let me untie the subtle knot
that stifles your gentle heart
I´ll say “let it be no more,
release this noble soul at once,
For her owner has the power
of Heavens here on Earth
Only she´s forgotten a bit
that Eternity is with her”
And by kissing your holy eyes
with the whole Universe above
you will surely realize
that you did not ever fall
Sunday, August 15, 2004
El hombre tonto
Un hombre ve con asombro
cómo la luz cegadora del tiempo
brota de una mujer sublime y sincera
de una mujer que teje versos como otros respiran
Pero este hombre es un estúpido,
e incapaz de absorber tanta dulzura
corta las alas de la ninfa...
Y como también es un tonto,
no ve su jardín secreto de caleidoscopios
que giran con cada momento
Este hombre insensible descubre tarde la profundidad de sus ojos
la sensibilidad minuciosa que disecciona el momento
la femineidad que exhala sentimientos sólidos...
Este hombre se disculpa
Este hombre agradece
No pasó nada (para el remordimiento)
Sí que pasó para el destino
cómo la luz cegadora del tiempo
brota de una mujer sublime y sincera
de una mujer que teje versos como otros respiran
Pero este hombre es un estúpido,
e incapaz de absorber tanta dulzura
corta las alas de la ninfa...
Y como también es un tonto,
no ve su jardín secreto de caleidoscopios
que giran con cada momento
Este hombre insensible descubre tarde la profundidad de sus ojos
la sensibilidad minuciosa que disecciona el momento
la femineidad que exhala sentimientos sólidos...
Este hombre se disculpa
Este hombre agradece
No pasó nada (para el remordimiento)
Sí que pasó para el destino
Sunday, April 18, 2004
Memoria
Un día recordé la luz
que envolvía la tarde
Otro, con el pensamiento sosegado,
afloraron imágenes sutiles de los campos
Una tarde volví a escuchar
las risas y los cantos
que envolvía la tarde
Otro, con el pensamiento sosegado,
afloraron imágenes sutiles de los campos
Una tarde volví a escuchar
las risas y los cantos
Otra, las palabras duras
envueltas en llantos
En una mañana clara
llena de luz azulada
sentí la misma brisa
que un día tocó mi manto...
En otra mañana azul
recordaré esa mañana
En una tarde muy gris
evocaré otra pasada
El día de mi muerte
no me acordaré de nada
envueltas en llantos
En una mañana clara
llena de luz azulada
sentí la misma brisa
que un día tocó mi manto...
En otra mañana azul
recordaré esa mañana
En una tarde muy gris
evocaré otra pasada
El día de mi muerte
no me acordaré de nada
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